Vida de mierda La Mochila Trotamundos

Vida de mierda. No la vivas “porque ya es lo que toca”

VIDA DE MIERDA, NO LA VIVAS “PORQUE YA ES LO QUE TOCA”

 

Vida de mierda. No la vivas “porque ya es lo que toca”

A mi el Brexit me cambió la vida.

No tenía un trabajo de mierda pero no quería todos los convencionalismos de una vida de mierda.

Quería hacer equilibrio en una fina cuerda.

Quería conocer que era la libertad.

Y mi libertad es viajar sin cesar.

Es estar sin moverme durante un mes del mismo hostal en algún lugar del mundo.

Es estar todo el día leyendo debajo de una palmera frente al mar.

Es estar unas semanas con mi familia o no verlos durante meses.

Es levantarme justo antes de amanecer o acostarme en ese momento porque pasé toda la noche de fiesta.

Mi libertad es querer generar ingresos sin tener unos horarios fijos de trabajo y renunciar rotundamente al establecido de oficina.

Mi libertad es querer elegir.

Mi libertad es querer luchar por mi propia elección.

 

Por eso renuncié a seguir encerrado en una oficina y empecé a experimentar mi libertad.

No quería un mes de vacaciones, ni dos, ni tres.

No quería cuadrar esas vacaciones para alargar los fines de semanas ni combinarlos con festivos.

No quería seguir pagando revisiones del coche.

Ni recibos de mi proveedor de internet o de telefonía movil.

Tampoco quería pagar facturas de electricidad, de consumo de agua o de gastos de comunidad.

No quería seguir con todo eso.

 

No quería seguir viviendo esa vida de mierda.

Y no, no digo que tu vida sea una mierda si es lo que estás viviendo ahora mismo.

Te digo que yo no quería seguir viviendo esa vida de mierda.

Si amas trabajar para otro con horarios fijos, tu oficina, tu taller, tu almacén, en definitiva, tu lugar de trabajo…

 

No soy nadie para romper tu burbuja.

Si amas tu vida hipotecada, las facturas a final de mes y todo lo que rodea a esa falsa seguridad que se empeña el sistema en vendernos…

Sigo sin ser nadie para volver a romper tu burbuja.

 

Simplemente prefiero vivir en otra.

A mi me da mucha alegría abrazar a un colega porque ha conseguido algún objetivo convencional que se ha planteado.

Ellos querían alcanzar ese objetivo convencional y lo han conseguido.

Yo no quiero alcanzar ese objetivo convencional, al menos por el momento.

No me “obligues” o me digas… “ya es lo que toca”.

Si “ya es lo que toca” es el argumento en el que recae todo, la evidencia de una vida vacía sin proyectos ni metas quizás salga a relucir a flote.

También puedo felicitar a otro colega porque por fin encontró trabajo. ¡Al fin! después de años en el paro.

Me da mucha alegría animarlo a trabajar duro para que lo mantenga por siempre.

 

Al final del día todos tenemos que trabajar.

Que mejor que hacerlo en algo que te encante y no te suponga un esfuerzo. No te vendo aire. Te animo a que te arriesgues a conseguir lo que tienes en mente.

Quizás para ti una vida de mierda sea llegar a un lugar sin tener ni idea dónde vas a dormir, si vas a conocer a alguien interesante que acabará siendo tu amigo de por vida, sin tener ni idea dónde comprar agua o comida porque tienes sed y estás hambriento.

Quizás para ti una vida de mierda sea donde la incertidumbre de esperar a que pase alguna persona con el que no tienes ningún idioma en común y explicarle que tu moto no arranca sea eso, una vida de mierda.

Quizás para ti una vida de mierda sea donde no sabes porque se te ha hinchado el pie, no tienen ni idea que recetarte y descubrir días después que posiblemente te picase una araña.

 

Quizás para ti todo eso sea una vida de mierda.

Lo mires por donde lo mires.

Vida de mierda.

Tranquilo.

 

No voy a obligarte a vivir todo eso.

No voy a convencerte de que esas acciones son las que me hacen sentirme vivo al final del día.

No voy a convencerte.

 

Pero hagamos un trato.

Tampoco me obligues a vivir todos tus convencionalismos.

A vivir tu vida de mierda.

Anímate y acepta que quiero vivir en otra burbuja.

A vivir mi vida de mierda.

Anímame también a conseguirlo.

Yo lo hago.

¿Tu lo haces?

Lucha cada día.

Vive y deja vivir.

Le digo a cualquier persona por la calle.

También a la de enfrente del espejo.